Los cocineros coinciden: “Para eliminar el amargor natural de la berenjena, hay que cortarla, ponerle sal y dejarla reposar”
Existe un paso muy simple que muchos saltean y que puede cambiar por completo el sabor y la textura de esta hortaliza antes de llevarla a la sartén o al horno.
11 de julio 2026, 08:38hs

Los cocineros coinciden: "Para eliminar el amargor natural de la berenjena, hay que cortarla, espolvorear sal sobre la pulpa y dejarla reposar antes de secarla" (Foto: Imagen ilustrativa generada con IA)
La berenjena es uno de los ingredientes más versátiles de la cocina. Puede prepararse al horno, a la plancha, rellena, en milanesas o frita, pero muchas personas dejan de consumirla porque sienten que tiene un sabor amargo o una textura demasiado esponjosa.
Sin embargo, cocineros y especialistas en gastronomía coinciden en que ese problema puede evitarse con un método tradicional que lleva apenas unos minutos y que sigue utilizándose en muchas cocinas profesionales.
El truco consiste en cortar la berenjena, espolvorear sal sobre la pulpa y dejarla reposar antes de cocinarla.
Por qué la sal ayuda a quitar el sabor amargo
La berenjena contiene agua y compuestos naturales que pueden aportar un ligero amargor, especialmente en ejemplares más grandes o maduros.
Al cubrirla con sal, esta comienza a extraer parte de esa humedad mediante un proceso conocido como ósmosis. Junto con el líquido también se eliminan algunos de los compuestos responsables del sabor más intenso.

Este truco logra que en pocos minutos la berenjena libere los líquidos que producen el sabor amargo. (Foto: Imagen ilustrativa generada con IA)
Además, al perder parte del agua, la berenjena conserva mejor su estructura durante la cocción y absorbe menos aceite cuando se cocina frita.
Cómo hacer el truco correctamente
Para obtener un buen resultado, los cocineros recomiendan seguir estos pasos:
- Cortar la berenjena en rodajas o cubos.
- Espolvorear sal gruesa o fina sobre toda la superficie.
- Dejarla reposar entre 20 y 30 minutos.
- Enjuagarla para retirar el exceso de sal.
- Secarla muy bien con papel de cocina antes de cocinarla.
Este último paso es importante, ya que una berenjena húmeda puede salpicar al entrar en contacto con el aceite caliente y perder parte de su textura.
Otro truco para que absorba menos aceite
Quienes prefieren preparar berenjenas fritas suelen recurrir a otro método muy utilizado por algunos chefs: sumergirlas durante unos segundos en agua con gas bien fría antes de pasarlas por harina.
Luego se secan cuidadosamente y se fríen con el aceite bien caliente, alrededor de los 180 °C. De esa manera se forma una capa exterior más rápida, lo que ayuda a reducir la cantidad de aceite que absorbe la pulpa.
Una hortaliza con múltiples beneficios
Además de su sabor, la berenjena se destaca por ser un alimento con un alto contenido de agua, bajo aporte calórico y una buena fuente de fibra, que favorece la saciedad y el tránsito intestinal.
También aporta antioxidantes, especialmente en su piel de color violeta, por lo que los especialistas recomiendan consumirla siempre que sea posible sin pelarla.
Con un simple paso antes de cocinarla, esta hortaliza puede perder buena parte de su amargor natural, mejorar su textura y convertirse en una opción mucho más sabrosa para incorporar a las comidas de todos los días.